Amics de la Universitat Pública

Objetivos y fines de Amical Universitaria

La Associació d’Amics de la Universitat Pública –Amical Universitària–, surge de la movilización de un grupo de profesores de la UPC a finales del mandato del anterior rector en respuesta a unas manifestaciones pseudoinstitucionales, desafortunadas e insolidarias, dirigidas al PDI, y contra los Profesores Colaboradores en particular.

A la hora de crear esta Asociación y de inscribirla en el Registre d’Associacions de la Generalitat de Catalunya, inscripción ya aceptada (con el reconocimiento interno de la UPC como asociación de la universidad), fue importante la redacción de unos estatutos donde se viesen reflejados cuáles eran nuestros objetivos y nuestras actividades.

Después de numerosos debates en el seno del grupo fundador, se llegó a perfilar lo que tenemos ahora: unos objetivos consensuados, y, principalmente, a quiénes aspiramos a representar. En este sentido, hay dos imágenes que consideramos importantes, porque reflejan los propósitos de Amical Universitaria.

La primera representa los tres ejes alrededor de los cuales ha de girar la actividad universitaria.

 

triángulo

Son los tres ejes vertebradores que consideramos primordiales en la vida de la Universidad.

Por un lado, las condiciones de trabajo, pues, siendo los profesores trabajadores de la Universidad, han de preocuparnos las condiciones en las que tenemos que desarrollar nuestra carrera, que nos afectan como profesionales; y, sobre todo, que también afectan a los estudiantes. Por otro lado, el control de la gestión, dado que el desarrollo de nuestra actividad queda significativamente condicionado por la forma cómo se gestione la universidad y por su marco legislativo. Y por último, la dimensión de servicio público, el servicio que la Universidad ofrece a la sociedad, y para el que se supone que nos han contratado a los que trabajamos en ella.

El triángulo muestra, por tanto, tres ejes interdependientes y elementales. Si uno falla, o no se considera en su dimensión apropiada, falla el conjunto, la figura se deshace.

La otra imagen es un diagrama estratificado que también consideramos indicativo de cómo interpreta la universidad Amical Universitaria.

escalera

En la escalera se muestran los mismos conceptos que en el triángulo, pero aquí se establece una relación de orden entre ellos. Es una escalera ascendente, en la que el fallo eventual de un peldaño imposibilita seguir subiendo. Cada estrato es condición de existencia del estrato superior.

Para empezar, ha de haber puestos de trabajo necesarios para realizar las tareas que se tienen que llevar a cabo. Si no hay profesionales para desarrollar esas tareas, entonces simplemente deja de existir la universidad.

En el segundo escalón está la calidad de los puestos de trabajo. No solamente tienen que existir puestos de trabajo para que se lleven a cabo las tareas necesarias: los puestos de trabajo tienen que gozar de una calidad intrínseca para atraer a expertos válidos que puedan desempeñarlos. La cuestión no sólo es poder trabajar en la universidad, es que además es perentorio que los profesores, los estudiantes y el PAS queramos trabajar en ella. Una aspecto clave en este estrato es el respeto de la dignidad.

Un tercer escalón es la mejora profesional, relacionada con la motivación del profesorado y del PAS. Actualmente, en la universidad pública, en la contratación de profesores de las categorías más modestas -en el arranque de potenciales carreras docentes e investigadoras- se muestra una desconexión con el más mínimo esquema organizativo, verosímil, útil, real, de mejora y de progreso (personal de los profesores, y colectivo de la institución).

Llegamos a la gestión y trasparencia. La universidad tiene que gestionarse bien y de manera transparente. La transparencia es la que permite la crítica y la toma de decisiones informada. Si la Universidad llega a una situación de colapso financiero, es que -además de la desidia política que escatima presupuestos- algo se ha hecho muy mal.

Un quinto escalón es la gobernancia o gobernanza. Desde el gobierno de las universidades se toman decisiones que afectan al devenir de la organización y afectan a todos los escalones del organigrama. Los partidos políticos están intentando infiltrarse en la dirección de la universidad, y de hecho ya han usurpado descaradamente su sistema de evaluación, lo que desnaturaliza la autonomía de la universidad que se mantiene desde Humboldt (raíz histórica de la primera universidad competente y exitosa: la alemana, pública, hoy gratuita); en nuestras latitudes no se piensa en el bien de la universidad, y en el progreso del conocimiento, ni de la sociedad en su conjunto; sino en mantener los privilegios de unos pocos que ya viven demasiado bien.

El penúltimo escalón es el marco legislativo, que es el que decide en muchos casos el funcionamiento de la universidad. En la actualidad, en nuestro país, un marco legislativo defectuoso está condenando al mundo universitario. Es frecuente que algún gerifalte viaje al extranjero (el lugar de moda son los EEUU) y quede embelesado con su modelo educativo, y extraiga de allí algún detalle, lo descontextualice, y lo intente implantar aquí como si fuera la panacea o la solución a todos los problemas. Los resultados de este desatino suelen ser traumáticos, como ha ocurrido demasiadas veces en las Cortes y en el Parlament.

Llegamos al meollo constitutivo de la universidad, que es dar un servicio público, una meta no planteable si falla alguno de los escalones descritos. Estos deberían estar bien asentados para que la universidad alcance su fin último y esencial.  Una universidad que funcione correctamente representa un gran beneficio para la sociedad, un beneficio que solo puede obtenerse como fruto de una conjunción de factores que se combinan y se complementan.

Es cierto que ya hay agentes que se encargan de velar por el buen ensamblaje de partes de esa escalera. Por ejemplo, los sindicatos. Pero los sindicatos trabajan en los dos o tres primeros escalones. Amical Universitaria desea abrir espacios de debate en donde se apunte más alto.

En Amical estamos convencidos que el debate necesario tiene que ver con objetivos de largo alcance, y con la discusión y redefinición (actualización) del papel público que debe jugar la universidad. En este sentido, hemos puesto de manifiesto nuestro escepticismo respecto de ideas y tópicos falsamente intelectuales que diseminan determinados círculos -por desgracia, también académicos-, verbigracia: los eufemismos que se oyen actualmente sobre la “excelencia” (Véase la publicación en Amical de la ‘Carta de la Desexcelencia’); así como también, el cliché de “la investigación por la investigación”: una especie de mantra o desideratum al que se se otorga patente de corso -en la propia institución, en el contexto político y en la mayoría de los medios-, sin cuestionar nunca su verdadero sentido, y además midiendo tal investigación según resultados discutibles, y con baremos que son claramente comerciales (afines al lobby financiero), o vulgarmente políticos.

Consideramos que estas desviaciones o tendencias nos alejan de una serie de preceptos básicos, de fondo, cuyo resultado más inmediato es desdeñar la figura del estudiante y la del profesor, y que ponen en peligro los objetivos últimos de la universidad.

En concordancia con nuestra declaración de intenciones, y para no ser tildados de teóricos o ilusos, nos proponemos actuar en asuntos concretos y tangibles en la dirección apuntada, en unos ámbitos que, por alguna razón, las “autoridades” académicas (ya no digamos las administrativas), parecen haber abandonado, pero que en nuestra opinión es urgentísimo abordar, como los siguientes:

  1. la defensa de una universidad pública gratuita, sin tasas, y con igualdad de oportunidades para todos; en primer lugar, instando a nuestros representantes académicos que en este empeño muestren más beligerancia ante los representantes públicos.
  2. la crítica al dispositivo de evaluación actual de las universidades, que toma la universidad como una unidad de producción (con sus correspondientes “recursos humanos”) equiparable a una fábrica; y mediante una externalización y politización perversas,  contrarias a la autonomia del conocimiento y de la institución, y a la dignidad de los profesores.
  3. la pedagogía necesaria per distinguir analíticamente, lúcidamente, docencia e investigación (inmersas en una confusión que repercute  en la solución oficial dada a la evaluación del profesorado), clarificando la relevancia, las diferencias y las características de cada rol.
  4. la crítica al sistema (o, mejor dicho, al “asistema”) de las categorías del profesorado contratado de la universidad pública. Con énfasis en el fenómeno pernicioso de la atomización y precarización de las figuras profesorales, subrayando el abuso que, gracias a esta atomización y precarización, ejercitan regularmente -por acción u omisión- los responsables  de la universidad.

Los fundadores de la Asociación somos profesores de la UPC, y pretendemos que todas nuestras iniciativas -las de defensa, las proactivas, las de comunicación- nos acerquen no únicamente al conjunto de la UPC, sino también a otras universidades de nuestro entorno y extranjeras; ya que los problemas que nos acechan son comunes y globales. Estamos abiertos a otros colectivos universitarios como, por supuesto, a los estudiantes (nuestra razón de ser) y al PAS.

Ha nacido Amical Universitaria. Tanto si eres profesor universitario, como PAS, o estudiante, te invitamos a asociarte a esta iniciativa (pestaña “Inscríbete en Amical” del menú principal).

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