Amics de la Universitat Pública

Balance de 2016

La encuesta de 2016

Finalizado el año 2016, queremos comentar a la comunidad de la UPC que, de entre las acciones principales que Amical Universitaria ha llevado a cabo, la más importante ha sido, sin duda, la encuesta sobre el Sistema d’avaluació y règim de dedicació del profesorado de la UPC. La encuesta tuvo repercusión en diferentes ámbitos de la universidad.

Tras difundir en dos artículos  (I, II) las diversas conclusiones que se extraían de los resultados de esta consulta realizada en Internet, recibimos una invitación por parte de la presidenta del comité PDIF para que hiciéramos una exposición presencial de la iniciativa. En Amical nos pareció muy bien poder dar a conocer de manera directa los resultados que obtuvimos, más allá de nuestro foro digital.

Nos sorprendió ser invitados por la junta PDIF (la junta de personal funcionario de la universidad), ya que desde nuestro punto de vista, a priori, las personas más afectadas por el sistema de evaluación parecían ser el PDI-L. Nos extrañó que la junta de personal laboral no mostrara el mismo interés al respecto. Posteriormente, durante la reunión que tuvo lugar, pudimos ver que nuestra apreciación era equivocada y que el personal funcionario estaba tan afectado como el personal laboral por este sistema.

El debate con los sindicatos

La presentación pública consistió en subrayar y comentar lo más relevante de nuestras interpretaciones de la encuesta, es decir, el contenido de dos entradas (I, II) en el blog. El debate posterior tras la exposición fue muy interesante. En el acto público, en efecto, se impuso la conclusión de que las preocupaciones del personal funcionario no distaban demasiado de las del colectivo laboral.

En las intervenciones fueron significativos varios comentarios del tipo “ya nos imaginábamos algo así”, sobre extremos que se deducían de la encuesta, y en diversos momentos de la explicación. Comprobamos que la encuesta ratificaba numéricamente ciertos defectos del sistema, y muchas suposiciones se volvían más sólidas.

Las personas representantes de la junta PDIF manifestaron alguna disconformidad con la crítica que Amical Universitaria les había hecho en las conclusiones. Desde nuestro punto de vista, para que este sistema pudiera implantarse en la UPC, haría falta una aprobación en las mesas sindicales de negociación. En este sentido, a medida que se sucedían las opiniones en este primer debate, quedó patente la idea de que la universidad podía imponer al funcionariado legalmente cualquier criterio, mientras que el personal laboral, eventualmente, tenía siempre derecho a la negociación. Por tanto, se deducía que el profesorado funcionario se habría visto inmerso irremediablemente en la implantación del sistema de evaluación vigente –analizado en la encuesta– aún sin haberse aprobado en mesa negociadora.

No conocemos la opinión de la junta PDIL, pero existe la impresión de que el actual sistema de evaluación del profesorado UPC no suscita objeciones a algunos de sus miembros. No obstante, y a tenor de los resultados de la encuesta, desde Amical se tiene la sensación de que tras una primera negociación UPC-sindicatos en este asunto crucial, que debió tener lugar en su día y permitió establecer este sistema, el mecanismo, los efectos y los resultados de la evaluación del PDI al cabo de varios ejercicios no han sido los que se pactaron y se han ido desviando paulatinamente de lo que en principio fue planteado.

Al finalizar el debate, las personas participantes acabaron mejor informadas sobre lo que la encuesta reflejaba. Entonces surgió la propuesta de hacer la misma presentación ante la mesa negociadora, que incluiría la presencia de personal laboral y del Vicerrector de Personal de la UPC. Amical Universitaria se mostró dispuesta a repetir la convocatoria para difundir la información ante cualquier colectivo que tuviera interés.

El debate con el vicerrector

Unos meses después tuvo lugar la segunda exposición pública sobre los resultados de la encuesta 2016 de Amical Universitaria. La presencia del Vicerrector de la UPC Miguel Soriano aumentó nuestro interés por el evento, ya que realzaba la importancia del trabajo presentado y ofrecía la posibilidad de dirimir con la propia institución las controversias planteadas.

Amical comenzó su intervención polemizando sobre un artículo firmado por miembros del equipo de gobierno de la UPC; en parte, el mismo equipo de personas que lanzó el sistema de evaluación en su día. Se trata de un artículo académico, pretendidamente científico pero apoyado exclusivamente en opiniones de los autores, editado en la revista Bordón (“Hacia una evaluación integral del profesorado universitario: la experiencia de la Universidad Politécnica de Cataluña”, 2014) que concluye diciendo “…el nivel de satisfacción de la comunidad universitaria con el modelo de evaluación, así como los beneficios que ha tenido para la universidad aconsejan perserverar en la línea ya iniciada…”, y alardeaba de los presuntos beneficios del sistema de evaluación del profesorado de la UPC.

La crítica de Amical a ese escrito venía avalada, en cierto modo, por los resultados de la encuesta objeto de la polémica; pero se justificaba asimismo por los eufemismos y la propia retórica del texto aludido. Por ejemplo, se cita ahí el EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), un marco internacional, entre cuyos diferentes acuerdos armonizadores –que se han sucedido desde su creación– no figura ninguna componenda ni directriz alguna sobre la evaluación explícita (y mucho menos de carácter disciplinario) del profesorado.

El vicerrector, co-firmante del citado trabajo y presente en el acto, formuló diversas opiniones ante ésta y otras cuestiones.

Como en la reunión precedente, lo que más nos interesaba era la discusión que tuvo lugar entre el conjunto de las personas asistentes.

Amical Universitaria cree que el vicerrector está siendo continuista, de facto, con un sistema generado por un rector a quien toda la comunidad universitaria, democráticamente, forzó a la dimisión. Por no hablar de un exvicerrector favorable al despido de profesores contratados pertenecientes a una determinada escala, y autor principal en la redacción del mencionado paper. El vicerrector Soriano llegó a reconocer explícitamente que el actual sistema de evaluación PDI es punitivo y que no ofrece beneficio alguno al que hace las cosas “bien”, sólo ofrece castigos a quien hace las cosas “mal”.

El vicerrector se aferró a un resultado que en cierta manera le ofrecía respaldo: sólo un 30% de los encuestados se mostraban contrarios a un sistema de evaluación del profesorado. Desde su posición, el vicerrector se mostró contrario al resto de resultados de la encuesta. Para minusvalorar la encuesta, nos interrogó sobre la verificación de que la misma persona no hubiera respondido cinco veces a las mismas preguntas. Obviamente, en una encuesta por Internet nunca existe esa seguridad. Con tal argumento, puso en duda algunas de las respuestas que ofrecía la encuesta. Pero desde Amical le respondemos aquí y ahora que se trata de un argumento falaz: si vale la cifra del 70% no-contrario a tener un sistema de evaluación, entonces, en buena ley, tiene que valer el resto. La encuesta debería aceptarse como un todo, o rechazarse como un todo, incluyendo el resultado no contrario a un sistema de evaluación. No puede decirse: acepto las respuestas a las preguntas 1, 7 y 10 porque me son favorables, pero las otras las rechazo porque no hay manera de saber si alguien ha respondido más de una vez.

Desde aquí nos preguntamos: ¿No sería mejor que la UPC llevara a cabo su propia encuesta, en vez de poner en entredicho la única iniciativa que nos da alguna luz sobre este tema, aún con las limitaciones inherentes al procedimiento empleado, que Amical Universitaria reconoce? ¿No sería mejor implementar una verificación oficial de que el sistema de evaluación sirve a los objetivos para los que se estableció?

Conclusiones

Hacia el final de la reunión se entabló un diálogo entre el vicerrector y los participantes donde el vicerrector reconoció que el sistema actual ofrece castigos y ninguna recompensa. Dijo que la propuesta que se había estado debatiendo en la mesa negociadora intentaba corregir este problema; no quedó claro si los sindicatos opinaban de la misma manera. La realidad es que aquella negociación se había paralizado un tiempo antes de manera brusca.

Después de reconocer que el sistema tenía defectos, y que era básicamente punitivo, el vicerrector sugirió que, dado que su mandato estaba en su fase final, no le parecía adecuado defender una modificación del sistema. Quizá dio a entender que no confiaba en la continuidad del actual equipo rectoral tras las próximas elecciones. De otra manera, ¿qué razón habría para no comenzar ya una reforma tan necesaria?

Desde Amical Universitaria notamos un fenómeno interesante. Al final de un mandato parece que se pueden aprobar temas controvertidos que un rector posterior no va a llevar en su programa, comprometiendo la próxima legislatura, y eso no provoca ningún remordimiento. Pero cuando se trata de aprobar algo que puede suponer una mejora para toda la comunidad universitaria, entonces toda cautela es poca; entonces hay un escrúpulo por debatir la mejora con todos los entes sociales en liza, hasta la extenuación. Y mientras, el tiempo va pasando…

Durante las conclusiones de la reunión lanzamos al Vicerrector una propuesta de compromiso con la esperanza de que la razón y la lógica se impusieran. Pretendíamos que la institución se comprometiera a implementar un mecanismo de validación del cumplimiento de objetivos (nuestra idea, que podría tomarse como ejemplo, había sido una encuesta sobre el sistema de evaluación actual, pero podría tratarse de cualquier otro método donde se consultara a los afectados). No parecía que el compromiso solicitado fuera descabellado. Sin embargo, el vicerrector eludió posicionarse, e incluso llegó a afirmar que el rectorado internamente ya hacía ese proceso. En Amical Universitaria nos imaginamos al vicerrector preguntándole a su secretaria “¿verdad que ésto funciona bien?”, y ella respondiendo “fantástico, vicerrector, ¡fantástico!”. No vimos intención de estudiar un dispositivo serio y bien preparado en la dirección apuntada, el cual, de existir, demostraría en cifras el fracaso de un sistema que se ha vendido como la panacea [1] y que intenta promocionarse, al parecer, en otras universidades.

Finalmente la presidenta de la mesa negociadora resumió en tres puntos todo lo hablado en la reunión. La audiencia aplaudió su capacidad de síntesis y de concreción, y desde Amical Universitaria nos pareció un buen cierre del acto. Respecto del sistema actual de evaluación objeto de polémica, quedó patente que los sindicatos asumían como suya la solicitud de instaurar un mecanismo interno de validación. Esperamos que en el futuro la UPC lo acepte. En Amical Universitaria este asunto nos parece urgente y básico, y seguiremos trabajando hasta conseguirlo.

[1] García-Berro, E.; Roca, S.; Navallas, F.; Soriano, M.; Ras, A., Hacia una evaluación integral del profesorado universitario: la experiencia de la Universidad Politécnica de Cataluña. Revista “Bordón”, Vol. 66, núm. 3, p. 61-74

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