Amics de la Universitat Pública

Balance de 2016

La encuesta de 2016

Finalizado el año 2016, queremos comentar a la comunidad de la UPC que, de entre las acciones principales que Amical Universitaria ha llevado a cabo, la más importante ha sido, sin duda, la encuesta sobre el Sistema d’avaluació y règim de dedicació del profesorado de la UPC. La encuesta tuvo repercusión en diferentes ámbitos de la universidad.

Tras difundir en dos artículos  (I, II) las diversas conclusiones que se extraían de los resultados de esta consulta realizada en Internet, recibimos una invitación por parte de la presidenta del comité PDIF para que hiciéramos una exposición presencial de la iniciativa. En Amical nos pareció muy bien poder dar a conocer de manera directa los resultados que obtuvimos, más allá de nuestro foro digital.

Nos sorprendió ser invitados por la junta PDIF (la junta de personal funcionario de la universidad), ya que desde nuestro punto de vista, a priori, las personas más afectadas por el sistema de evaluación parecían ser el PDI-L. Nos extrañó que la junta de personal laboral no mostrara el mismo interés al respecto. Posteriormente, durante la reunión que tuvo lugar, pudimos ver que nuestra apreciación era equivocada y que el personal funcionario estaba tan afectado como el personal laboral por este sistema.

El debate con los sindicatos

La presentación pública consistió en subrayar y comentar lo más relevante de nuestras interpretaciones de la encuesta, es decir, el contenido de dos entradas (I, II) en el blog. El debate posterior tras la exposición fue muy interesante. En el acto público, en efecto, se impuso la conclusión de que las preocupaciones del personal funcionario no distaban demasiado de las del colectivo laboral.

En las intervenciones fueron significativos varios comentarios del tipo “ya nos imaginábamos algo así”, sobre extremos que se deducían de la encuesta, y en diversos momentos de la explicación. Comprobamos que la encuesta ratificaba numéricamente ciertos defectos del sistema, y muchas suposiciones se volvían más sólidas.

Las personas representantes de la junta PDIF manifestaron alguna disconformidad con la crítica que Amical Universitaria les había hecho en las conclusiones. Desde nuestro punto de vista, para que este sistema pudiera implantarse en la UPC, haría falta una aprobación en las mesas sindicales de negociación. En este sentido, a medida que se sucedían las opiniones en este primer debate, quedó patente la idea de que la universidad podía imponer al funcionariado legalmente cualquier criterio, mientras que el personal laboral, eventualmente, tenía siempre derecho a la negociación. Por tanto, se deducía que el profesorado funcionario se habría visto inmerso irremediablemente en la implantación del sistema de evaluación vigente –analizado en la encuesta– aún sin haberse aprobado en mesa negociadora.

No conocemos la opinión de la junta PDIL, pero existe la impresión de que el actual sistema de evaluación del profesorado UPC no suscita objeciones a algunos de sus miembros. No obstante, y a tenor de los resultados de la encuesta, desde Amical se tiene la sensación de que tras una primera negociación UPC-sindicatos en este asunto crucial, que debió tener lugar en su día y permitió establecer este sistema, el mecanismo, los efectos y los resultados de la evaluación del PDI al cabo de varios ejercicios no han sido los que se pactaron y se han ido desviando paulatinamente de lo que en principio fue planteado.

Al finalizar el debate, las personas participantes acabaron mejor informadas sobre lo que la encuesta reflejaba. Entonces surgió la propuesta de hacer la misma presentación ante la mesa negociadora, que incluiría la presencia de personal laboral y del Vicerrector de Personal de la UPC. Amical Universitaria se mostró dispuesta a repetir la convocatoria para difundir la información ante cualquier colectivo que tuviera interés.

El debate con el vicerrector

Unos meses después tuvo lugar la segunda exposición pública sobre los resultados de la encuesta 2016 de Amical Universitaria. La presencia del Vicerrector de la UPC Miguel Soriano aumentó nuestro interés por el evento, ya que realzaba la importancia del trabajo presentado y ofrecía la posibilidad de dirimir con la propia institución las controversias planteadas.

Amical comenzó su intervención polemizando sobre un artículo firmado por miembros del equipo de gobierno de la UPC; en parte, el mismo equipo de personas que lanzó el sistema de evaluación en su día. Se trata de un artículo académico, pretendidamente científico pero apoyado exclusivamente en opiniones de los autores, editado en la revista Bordón (“Hacia una evaluación integral del profesorado universitario: la experiencia de la Universidad Politécnica de Cataluña”, 2014) que concluye diciendo «…el nivel de satisfacción de la comunidad universitaria con el modelo de evaluación, así como los beneficios que ha tenido para la universidad aconsejan perserverar en la línea ya iniciada…», y alardeaba de los presuntos beneficios del sistema de evaluación del profesorado de la UPC.

La crítica de Amical a ese escrito venía avalada, en cierto modo, por los resultados de la encuesta objeto de la polémica; pero se justificaba asimismo por los eufemismos y la propia retórica del texto aludido. Por ejemplo, se cita ahí el EEES (Espacio Europeo de Educación Superior), un marco internacional, entre cuyos diferentes acuerdos armonizadores –que se han sucedido desde su creación– no figura ninguna componenda ni directriz alguna sobre la evaluación explícita (y mucho menos de carácter disciplinario) del profesorado.

El vicerrector, co-firmante del citado trabajo y presente en el acto, formuló diversas opiniones ante ésta y otras cuestiones.

Como en la reunión precedente, lo que más nos interesaba era la discusión que tuvo lugar entre el conjunto de las personas asistentes.

Amical Universitaria cree que el vicerrector está siendo continuista, de facto, con un sistema generado por un rector a quien toda la comunidad universitaria, democráticamente, forzó a la dimisión. Por no hablar de un exvicerrector favorable al despido de profesores contratados pertenecientes a una determinada escala, y autor principal en la redacción del mencionado paper. El vicerrector Soriano llegó a reconocer explícitamente que el actual sistema de evaluación PDI es punitivo y que no ofrece beneficio alguno al que hace las cosas “bien”, sólo ofrece castigos a quien hace las cosas “mal”.

El vicerrector se aferró a un resultado que en cierta manera le ofrecía respaldo: sólo un 30% de los encuestados se mostraban contrarios a un sistema de evaluación del profesorado. Desde su posición, el vicerrector se mostró contrario al resto de resultados de la encuesta. Para minusvalorar la encuesta, nos interrogó sobre la verificación de que la misma persona no hubiera respondido cinco veces a las mismas preguntas. Obviamente, en una encuesta por Internet nunca existe esa seguridad. Con tal argumento, puso en duda algunas de las respuestas que ofrecía la encuesta. Pero desde Amical le respondemos aquí y ahora que se trata de un argumento falaz: si vale la cifra del 70% no-contrario a tener un sistema de evaluación, entonces, en buena ley, tiene que valer el resto. La encuesta debería aceptarse como un todo, o rechazarse como un todo, incluyendo el resultado no contrario a un sistema de evaluación. No puede decirse: acepto las respuestas a las preguntas 1, 7 y 10 porque me son favorables, pero las otras las rechazo porque no hay manera de saber si alguien ha respondido más de una vez.

Desde aquí nos preguntamos: ¿No sería mejor que la UPC llevara a cabo su propia encuesta, en vez de poner en entredicho la única iniciativa que nos da alguna luz sobre este tema, aún con las limitaciones inherentes al procedimiento empleado, que Amical Universitaria reconoce? ¿No sería mejor implementar una verificación oficial de que el sistema de evaluación sirve a los objetivos para los que se estableció?

Conclusiones

Hacia el final de la reunión se entabló un diálogo entre el vicerrector y los participantes donde el vicerrector reconoció que el sistema actual ofrece castigos y ninguna recompensa. Dijo que la propuesta que se había estado debatiendo en la mesa negociadora intentaba corregir este problema; no quedó claro si los sindicatos opinaban de la misma manera. La realidad es que aquella negociación se había paralizado un tiempo antes de manera brusca.

Después de reconocer que el sistema tenía defectos, y que era básicamente punitivo, el vicerrector sugirió que, dado que su mandato estaba en su fase final, no le parecía adecuado defender una modificación del sistema. Quizá dio a entender que no confiaba en la continuidad del actual equipo rectoral tras las próximas elecciones. De otra manera, ¿qué razón habría para no comenzar ya una reforma tan necesaria?

Desde Amical Universitaria notamos un fenómeno interesante. Al final de un mandato parece que se pueden aprobar temas controvertidos que un rector posterior no va a llevar en su programa, comprometiendo la próxima legislatura, y eso no provoca ningún remordimiento. Pero cuando se trata de aprobar algo que puede suponer una mejora para toda la comunidad universitaria, entonces toda cautela es poca; entonces hay un escrúpulo por debatir la mejora con todos los entes sociales en liza, hasta la extenuación. Y mientras, el tiempo va pasando…

Durante las conclusiones de la reunión lanzamos al Vicerrector una propuesta de compromiso con la esperanza de que la razón y la lógica se impusieran. Pretendíamos que la institución se comprometiera a implementar un mecanismo de validación del cumplimiento de objetivos (nuestra idea, que podría tomarse como ejemplo, había sido una encuesta sobre el sistema de evaluación actual, pero podría tratarse de cualquier otro método donde se consultara a los afectados). No parecía que el compromiso solicitado fuera descabellado. Sin embargo, el vicerrector eludió posicionarse, e incluso llegó a afirmar que el rectorado internamente ya hacía ese proceso. En Amical Universitaria nos imaginamos al vicerrector preguntándole a su secretaria «¿verdad que ésto funciona bien?», y ella respondiendo «fantástico, vicerrector, ¡fantástico!». No vimos intención de estudiar un dispositivo serio y bien preparado en la dirección apuntada, el cual, de existir, demostraría en cifras el fracaso de un sistema que se ha vendido como la panacea [1] y que intenta promocionarse, al parecer, en otras universidades.

Finalmente la presidenta de la mesa negociadora resumió en tres puntos todo lo hablado en la reunión. La audiencia aplaudió su capacidad de síntesis y de concreción, y desde Amical Universitaria nos pareció un buen cierre del acto. Respecto del sistema actual de evaluación objeto de polémica, quedó patente que los sindicatos asumían como suya la solicitud de instaurar un mecanismo interno de validación. Esperamos que en el futuro la UPC lo acepte. En Amical Universitaria este asunto nos parece urgente y básico, y seguiremos trabajando hasta conseguirlo.

[1] García-Berro, E.; Roca, S.; Navallas, F.; Soriano, M.; Ras, A., Hacia una evaluación integral del profesorado universitario: la experiencia de la Universidad Politécnica de Cataluña. Revista «Bordón», Vol. 66, núm. 3, p. 61-74

La UPC ¿problema bipolar?

La figura del funcionario se creó en este país en el siglo XIX por consenso, con la convicción de que había que acabar con la práctica de que cuando llegaba un partido al poder, sus trabajadores entrasen en las administraciones, y, cuando salía, comenzase de nuevo el trasiego de sustituir a unos por otros.

Pues bien, en este sentido se entiende y se acepta que haya cierta continuidad entre administraciones tras una elección que renueva equipos dirigentes. Incluso es plausible esta práctica cuando el staff de gobierno de una entidad como la UPC, no sólo se ha renovado, sino que ha modificado significativamente, como en el cambio Giró-Fossas.

Cierta unidad de criterio en lo básico es recomendable para cualquier institución. Pero el sentido común dice que la continuidad habría de ceñirse a aspectos de operativa rutinaria de la universidad, a técnicas de mantenimiento y de gestión, a cosas que no deben cambiar según los caprichos de quien gobierne.

Nuestro punto de vista es que en cuestiones de calado la distancia que había entre Fossas y Giró no se refleja en esta “legislatura”; salvo en pocos aspectos. Indudablemente, la transparencia ha mejorado y la relación con el vicerrectorado de Personal es fluida, sobre todo si se compara con algunos vicerrectorados anteriores caracterizados por la frialdad y el desdén sistemático a la dignidad de los profesores. Otros vicerrectores actuales parecen gente competente.

Es alarmante, sin embargo, que Enric Fossas, máximo representante de la estructura organizativa de la UPC, siga mudo o “missing” respecto los grandes retos que tiene planteados nuestra comunidad. Todo parece rodar como antes. A pesar de que su equipo y él mismo exhibían una actitud (a priori) diametralmente opuesta a la de Antoni Giró –en su manera de entender la universidad pública–, hoy la máxima “plus ça change, plus c’est la même chose” parece más vigente que nunca.

Sabemos que esta frase no la inventó Lampedusa, sino un periodista francés del siglo XIX, y sabemos que la pasividad ante las cuestiones de fondo de la UPC no la ha inventado Fossas. Pero nos gustaría que este Rector diera un paso adelante. Más que nada, por coherencia con el “mind set” que se le supone. A veces se tiene la impresión de que, por omisión, por un hábito mal entendido, por mera continuidad, etc., nuestro Rector padece, ideológicamente, un transtorno bipolar, que, eso sí, sobrellevaría con notable discreción. Ya nos dejó estupefactos, por inactividad, o por connivencia (llámale H), en los primeros momentos de su mandato, cuando dejó pasar un invento sobre la evaluación del profesorado que Giró y adláteres habían diseñado en su agonía. En Amical Universitaria continuamos perplejos respecto a este Frankestein de laboratorio: ¿Cómo se coló este rayo en el gabinete del doctor Fossas?

Por otro lado, sabemos que Enric Fossas no es Castellà ni es Jofre, especímenes políticos cuyos perfiles conocemos y conocíamos de antemano. Es decir: los medios se han recreado recientemente en los dilemas que preocupan mucho al Secretario General de Universidades (Junio 2015, prensa, radio, tv, red). Ni rastro, ni la más repajolera brizna, ni la más subatómica de las ideas sobre… el futuro de la universidad pública. No es un milagro: era y es algo previsible. Lo que en absoluto se explica –presuponiendo lo que se presupone sobre Enric Fossas– es que el rector se alinee tácitamente, por defecto, por omisión (llámale X), con este par de individuos, es decir, con una faceta particular de la llamada ‘doctrina Rajoy’ (respecto a lo fundamental): nos referimos a la estrategia de la boca prieta, la de no decir nada, la de callar e “ir haciendo”…

Esto ya es más grave. No se explica este talante de mínimos, salvo que nuestro magnífico rector esté padeciendo un conflicto psicológico de magnitudes desconocidas.

Igual que no se explica que el rectorado no haya respondido aún a una carta que le dirigió Amical pretendiendo aclarar ciertos capítulos presupuestarios que inquietan a algunos miembros de nuestra asociación.

Igual que, también, sigue sin explicarse el rompecabezas del traslado al Campus del Besós. La claridad es la cortesía del filósofo, pero es asimismo, y más en la UPC, la obligación del científico-tecnólogo. La claridad, por supuesto, es la exigencia profesional de un académico. ¿Y cómo se decodifica que los profesores de Urgel –por citar un elenco de docentes, investigadores, doctores, etc.–, no dispongan aún de ninguna explicación clara, entendible, sensata, razonable, respecto a este “movimiento” o sotrac tan importante de la institución? Los recientes amagos de dimisión del director de la EUETIB añaden ruido a un mensaje ya de por sí muy confuso.

¿Alguien ha formulado el ‘argumentario’ de este paso tan importante de la UPC de manera intelectualmente –y financieramente– creíble? Los problemas complejos requieren soluciones sencillas y de síntesis, y esta dificultad de comunicación (respecto del tema del Besós) se ha de afrontar. El grumo de intereses políticos, académicos, económicos, que se entrevé aquí tiene que disolverse en un algoritmo expeditivo, coherente, inteligible para todos.

Finalmente, y por último. El problema bipolar se enfatiza en otra clase de pasividad sobre la que –ya lo hemos comentado– ignoramos si es consciente y deliberada. Que el rector no muestre cierta agresividad ante la Generalitat, ni la más pequeña indignación ante –como mínimo– el par de señores mencionado, de una manera visible, se hace de difícil digestión para un observador externo. Y para uno interno, no hablemos, instalados los rigores del Rajoyato y del Postpujolismo en nuestro denostado marco académico. Partiendo de las coordenadas socioculturales que se le suponen al Rector, uno esperaría un patrón persistente, tozudo, incluso “militante” a favor del común de los mortales (léase: los miembros de a pie de nuestra alma mater), respecto al status quo.

La fraternidad es una nota distintiva de Amical; de ahí que deseemos lo mejor para nuestro rector. Pero intuimos que hay algo que no cuadra con su manera de pensar, con sus competencias (que son muchas), con la capacidad mediática de su cargo, etc. Aunque puede que seamos nosotros los que –en el paréntesis vacacional que se aproxima–, embarullados y desorientados por el bochorno, debamos acudir al diván del psicoanalista.

Ahora, grados de 3 años. ¿No pueden dejar de marear?

En el mes de Enero de 2015 se aprobó un decreto ley para permitir la creación de grados de 3 años además de los grados de 4 años actuales, lo cual significa en la práctica que habrá alumnos que podrán obtener el mismo título en 3 y en 4 años. Desde Amical Universitaria queremos dar una valoración, una más, dentro de la variedad de opiniones existente al respecto.

El ministro Wert defiende que es una medida que sirve para mejorar la eficiencia y la empleabilidad. Ya es discutible que el Ejecutivo use la figura del Decreto Ley para evitar pactar mayorías parlamentarias -tan necesarias en asuntos clave como la Educación- aplicando este recurso legislativo (excepcional) discrecionalmente; pero además la modificación introducida con calzador -políticamente hablando- ha sido replicada por un dictamen del Consejo de Estado en el sentido de aminorar su efecto, es decir, en el de permitir un plazo amplio para su entrada en vigor. Ese plazo mayor no ha agradado al ministro, y el partido en el poder (en el ámbito del estado) podría encontrarse con que en la próxima legislatura los nuevos inquilinos de la cámara se retracten formalmente de esta decisión. De hecho, los rectores han acordado retrasar la implantantación de la medida hasta el año 2017, en la estela de aquel dictamen. La verdad es que la audacia del ministro es infinita: configurar un plan de estudios de una carrera universitaria no se improvisa en tres semanas.

Esta urgencia ha desatado una montón de especulaciones, obviamente. No se sabe lo que se busca. ¿Qué pretende lograr Wert con un conejo que se ha sacado de la chistera? Se dice si el sistema, en su conjunto, se volverá más caro, que si creará confusión, que si las universidades perderán estudiantes, etc., etc.

Para nosotros, el problema no radica ahí. El problema es previo. El problema es el nivel de degradación que ha alcanzado la enseñanza universitaria en España; el problema es que la educación superior sea utilizada como arma en pugnas políticas y partidistas.

Consultando las hemerotecas podemos ver cuántas reformas ha tenido la educación en España. Hay quien cifra en 7 las reformas educativas en el año 2012, otros en 13, y hay quien habla de un scrabble de leyes educativas en 30 años: «Será la séptima reforma en profundidad del sistema educativo en democracia. Ninguna de ellas se ha aprobado por consenso. Siempre han tenido los votos en contra de la oposición de turno».

No puede jugarse de esta manera con la educación de un país que atraviesa una de las mayores crisis de su historia, un país que puede confiar sólo en la educación para que -con suerte, en una generación- pueda superar el mal trance (Llevamos seis años de crisis y no se ve el final del túnel, lo que lleva a algunos expertos a hablar de un viacrucis de doce años).

La educación, y especialmente la enseñanza superior, tendría que ser el epicentro de un acuerdo global en este momento tan delicado. Las decisiones al respecto tendrían que tomarse con el mayor consenso posible, mediante un sistema de mayorías cualificadas, y sus conclusiones tendrían que ser vinculantes. Ningún partido debería poder instrumentalizar la educación para sus propios fines. Y nos referimos a cualquier ámbito territorial: estatal u autonómico. Hay que acabar con las manipulación que convierte a la educación en un sistema de adoctrinamiento. Cualquier plan en este sentido debería ser a 20 años vista, revisables cada 10 (por ejemplo), para dar estabilidad al sistema, y permitirle amoldarse a los cambios.

Porque, ¿cómo han variado los planes de estudio de los paises europeos próximos a nosotros? Como referencia puede tomarse el opúsculo Los sistemas educativos europeos ¿Crisis o transformación? de hace unos 10 años (2005) pero muy actual por su sentido común. Respecto del sistema educativo alemán podemos leer que “Mientras que la estructura del sistema educativo no ha sufrido ningún cambio sustancial en los últimos 20 ó 30 años… no obstante sí se detectan cambios en la organización y gestión del sistema”. Sobre el sistema educativo francés, podemos leer “Fueron el régimen republicano y las leyes de Jules Ferryy (1832-1893) las que dieron lugar a la elaboración del sistema educativo que ha funcionado, a grandes rasgos, hasta la actualidad”. Afirmaciones que, oídas bajo los Pirineos, resultan inauditas. En el informe citado, sobre el sistema educativo español podemos leer que “En España existe una tradición de cambio permanente de normas educativas, especialmente las referidas a la educación secundaria. Se decía, ya a finales del siglo XIX, que no había ministro que se tuviese por tal que no hubiese redactado su propia reforma educacional…” Un compañero de Amical, a propósito de estas reflexiones, ha recordado la trágica peripecia histórica de Francesc Ferrer i Guàrdia que en 1901, con la Escuela Moderna, propuso una educación laica y popular. Fue fusilado. Lamentablemente, sus propuestas no llegaron a influir en el sistema educativo español, pero sí lo hicieron en otros países (!). De nuevo, aquí, y para las mejores ideas, nunca nadie es profeta en su tierra.

Mientras esto siga de esta manera, nos encontraremos con que cada ministro (o cada Conseller), y cada partido que llega al poder, hará su ley particular, sólo para que el mandamás siguiente la derogue y monte la suya; por supuesto, en cualquier caso, jamás sin consultar a nadie, y siempre legislando en base a resoluciones autoritarias, ya sean éstas de derechas, de izquierdas, o de fer país.

Segunda asamblea de Amical Universitària

Mañana Jueves día 12 de Febrero de 2015 celebraremos la segunda asamblea general ordinaria. Tendrá lugar en el campus Nord, edificio Omega, aula S205 a partir de las 11 de la mañana.

Si alguien que no sea aún asociado de Amical quiere pasarse por allí para conocernos y tener alguna conversación estaremos encantados de atenderos.

Pronto volvemos a la carga

Hemos estado unos meses sin publicar artículos en el blog. En determinadas épocas del calendario académico se hace muy complicado poder compaginar las labores profesionales con las extralaborales, como por ejemplo la colaboración desinteresada en la asociación Amical Universitària. Es inevitable que haya períodos en los que uno se puede dedicar más y otros menos. Parece un contrasentido, porque, para muchos profesores, especialmente los que «no hacen nada» (según famosa expresión de un ex-vicerrector de Personal de la UPC), es decir, para los más cargados de horas de docencia, a veces la Universidad no les deja ni pensar. En los meses venidores intentaremos ser más productivos.

Respuesta a nuestro anuncio a la UPC

El pasado día 20 de Octubre de 2014 dimos el paso de dar a conocer nuestra asociación a toda la comunidad UPC. Agradecemos la atención que nos han prestado, tanto a los que se han inscrito en la asociación, como a los que se han apuntado al boletín de noticias, así como a los que nos han escrito pidiendo más información.

Para publicar esta entrada hemos pedido permiso a los autores de los textos que aparecen en la misma. Recibimos el permiso de Jesús Carrera: «Podéis poner mi nombre (creo que el hecho de que uno de los artífices del sistema de evaluación actual se desmarque de él puede dar más fuerza al debate)». También hemos recibido el permiso explícito del profesor Francesc Robusté.

Porque el mismo día 20 por la tarde recibimos un email de Francesc Robusté, Catedràtic de Transport en la ETS d’Enginyers de Camins, Canals i Ports (UPC), donde respondía amablemente a nuestra comunicación-anuncio.

Reproducimos aquí su breve mensaje inicial:

Teniu raó quant a que és difícil avaluar persones reduint tot a un sistema de punts…. És molt més complex… hi ha molts matisos, escales de grisos…. Hi ha moltes dimensions, però definida una dimensió convé avaluar fins on s’assoleix en aquella dimensió (de forma quantitativa o qualitativa), penalitzar a qui no assoleix un llindar mínim i incentivar a qui assoleix més… També es difícil avaluar el coneixement dels estudiants sobre una matèria però els aprovem o suspenem (aquesta es la gran decisió; la resta són matisos) basats en una mostra de poques proves…
Perfecte defensar la Universitat pública i el coneixement (i no la mercantilització de l’educació superior) però cal defensar també la qualitat i la recerca, sinó convertirem la Universitat en una extensió de l’ensenyament de secundària i batxillerat i deixarem de “crear” coneixement per a només “transmetre-ho” (amb el time-lag d’un parell de decennis)…. O tornarem als debats erudits sobre el sexe dels àngels…. Jo m’he educat a la millor Universitat pública del món (la Universitat de Califòrnia a Berkeley) i els principis d’excel·lència són clars i bastant estandarditzats a nivell internacional….
El dia que una universitat (del país que sigui) que participi dels principis fundacionals d’Amical Universitària (alguns els comparteixo, l’anar en contra de l’excel·lència i de la recerca, no) sigui tant reconeguda com UC Berkeley a nivell internacional, demanaré donar-me d’alta de l’associació

Y al día siguiente recibimos otra respuesta de Jesús Carrera:

Me preocupa que se plantee como una dicotomia (Jesús se refiere aquí a las dos opiniones, la nuestra y la expresada por Francesc). Renunciar a cualquier tipo de evaluación es incompatible con un servicio público y, peor, optar por la «desexcelencia» conduce al aburguesamiento. Otra cosa es reconocer que, para el momento presente,  el sistema actual de evaluación es malo, rematadamente malo. Favorece la «desexcelencia» y, por pasiva, desanima el servicio público.
Concluyo, pues, invitandoos a que os arremangueis y trabajéis, juntos, por un sistema de evaluación más justo, más matizado y más proactivo, que reconozca como positivas todas las actividades que contribuyen a que la universidad preste el servicio que pensamos debe prestar.

La respuesta de Amical Universitaria a Ferran Robusté fue la siguiente:

Saludos, Francesc.
El mensaje que hemos enviado a toda la comunidad es intencionadamente corto para que sea fácil de leer. No se puede juzgar nuestra actividad ni nuestros objetivos por ese corto mensaje. Por esa razón escribimos en un blog nuestros análisis y nuestras propuestas.
Si quieres informarte sobre los fines de la asociación te dirigimos a la siguiente página de nuestro blog donde se explican:
http://opinioupc.wordpress.com/2014/05/12/objetivos-y-fines-de-amical-universitaria/
Sobre el tema de la evaluación, te remito a que leas nuestro análisis del actual sistema de evaluación del profesorado. Te incluyo los enlaces a continuación:
http://opinioupc.wordpress.com/2014/06/10/el-origen-del-sistema-de-evaluacion-del-profesorado-asi-empezo-todo/
http://opinioupc.wordpress.com/2014/06/16/la-deriva-del-sistema-de-evaluacion-del-profesorado-la-primera-modificacion/
http://opinioupc.wordpress.com/2014/09/29/el-sistema-de-evaluacion-dejarlo-todo-atado-y-bien-atado/
En esos artículos podrás leer nuestro análisis sobre cómo el sistema actual de evaluación del profesorado es contradictorio en su planteamiento inicial, ilegalmente retroactivo, minusvalora la docencia respecto de la investigación, incentiva el cortoplacismo en la investigación y reconvierte al colectivo PDI en agentes comerciales de la UPC.
Es absurdo que se evalúe la eficiencia docente de un profesorado al que no se le da formación en ese ámbito (el ICE no cumple ni de lejos ese objetivo). No digamos ya la evaluación en investigación, donde la única formación que recibimos es un programa de doctorado totalmente prescindible. Echamos en falta un programa de formación contínua para el PDI en capacidades docentes e investigadoras. No se puede comparar nuestra evaluación con la de los alumnos. A los alumnos los evaluamos después de impartirles una materia y explicársela a conciencia y evaluamos el grado de comprensión y asimilación de esa materia. Aunque hay quien piensa que dar clase lo puede hacer cualquiera «que sepa leer y escribir» (frase fantástica, para los anales de la UPC, pronunciada por un ex-miembro del equipo rectoral), y que, por tanto, no es necesario formarnos en técnicas docentes, a nosotros -no obstante- se nos evalúa en algo (docencia) sobre lo que no hemos recibido formación previa, por lo tanto el resultado de esa evaluación es absolutamente irrelevante. Y sucede algo parecido en lo que se refiere a investigación. En realidad, lo que se evalúa es nuestra productividad como obreros de una fábrica, no se nos evalúa en calidad, sino en cantidad.
No se dónde has leído que no defendamos la investigación. Es un espejismo. Tal como puede leerse en nuestro mensaje, consideramos que la investigación es distinguible de la docencia, pero tiene que repercutir positivamente en ella. Cuando la investigación repercute negativamente en la docencia, entonces la ecuación falla. Actualmente estamos en un extremo donde la docencia se minusvalora y únicamente importa la investigación. Y consideramos que eso se tiene que revertir hacia una mayor equidad de ambos polos. Docencia e investigación tienen que colaborar, no competir. Aunque son roles diferentes.
Respecto de la calidad, ¿qué significa calidad? La calidad tiene muchos perfiles, muchos aspectos. Y la calidad no se consigue evaluando al personal docente o investigador. ¿Es calidad conseguir atraer 18000 euros a la UPC como exige el sistema de avaluación del PDI? ¿Es calidad escribir artículos con mínimas modificaciones para aumentar el número de publicaciones en un índice de matriz claramente comercial -Reuters- ? ¿Es calidad poner el nombre de alguien como autor que no ha participado en el trabajo ni en la redacción? (Un ex-vicerrector de la UPC solía hacerlo, siendo él mismo el «fantasma») ¿Es calidad -o ruido- generar cantidades ingentes de artículos de investigación irrelevantes que quedan enterrados bajo toneladas de números de revista que nadie lee? ¿Es calidad dar clases a los alumnos sin ni siquiera preparárselas antes? ¿Es calidad atender mal a los alumnos? Eso es a lo que hemos llegado. Consideramos que el método actual lo que ha hecho, precisamente, ha sido degradar la calidad de la universidad bajo un disfraz de seriedad y formalismo, apoyado por unas cuantas fórmulas y mediciones estandarizadas.
Respecto del concepto de excelencia estandarizado, creemos que ese es justamente el problema. No se puede estandarizar un concepto difuso y mal definido cuando hay realidades tan distintas como España (Cataluña) y los EEUU. Ni la sociedad ni la economía ni la industria se parecen, es imposible estandarizar eso. Lo único que busca esa estandarización es crear un mercado de competencia entre universidades a nivel internacional, olvidando a los estudiantes locales y dejándolos en la cuneta, para competir, para captar los estudiantes estrella internacionales. Nosotros, y en eso opinamos al contrario que tú, estamos en contra de este concepto-tópico de excelencia. Estamos a favor del ‘movimiento de la desexcelencia’ (Véase la ‘Carta de la Desexcelencia’) y apoyamos el juramento quasi hipocrático que proponen. Te adjunto el enlace:
http://opinioupc.wordpress.com/2014/09/22/adhesion-a-la-carta-de-la-desexcelencia/
Tenemos nuestras reservas sobre calificar a tal o cual universidad como la mejor del mundo. Seguramente, en comparación, la UPC sea mejor que Berkeley, porque nosotros hacemos casi las mismas cosas con un presupuesto raquítico y a coste cero, y aún así las hacemos. Ya nos gustaría ver lo que podría hacer la UPC con el presupuesto de Berkeley, y en el contexto socioeconómico y legislativo de Berkeley. Lo que no hay entre las primeras universidades del mundo es ninguna universidad con los principios de la UPC.
Como comentario final, sí creemos que las maneras y los métodos en la universidad deben cambiar. Se están utilizando métodos anticuados de docencia (recordemos, para nosotros docencia e investigación van juntos en colaboración y no en competencia «desleal») que no se han adaptado a los tiempos. Y se está centrando la investigación en la cantidad sin tener en cuenta la relevancia de los resultados, promocionando el cortoplacismo (cada dos años) y la publicación de resultados intermedios parciales sin la suficiente solidez y tomando como baremo de la calidad una medida puramente bibliográfica (el llamado índice de impacto) que no está pensada para eso. Pero para conseguir esa adaptación, en lugar de evaluar y castigar a los ‘malos’ sin antes darles formación ni ponerles objetivos concretos y realizables, hay que dar formación y dedicar tiempo a pensar y generar los nuevos métodos que sí se adecúen a los tiempos y que realmente redunden en una mejora de la calidad. El sistema de evaluación, por su parte, en un contexto universitario (y más en el nuestro), no puede ser nunca punitivo sino un mecanismo de mejora: si se detecta que alguien tiene una carencia, en lugar de castigarle hay que proporcionarle las herramientas para corregir esa carencia.
Si esta respuesta te hace cambiar de opinión estaríamos encantados de recibirte como asociado en Amical Universitària.

Y ésta fue nuestra respuesta a Jesús:

Estimado Jesús:
Respecto del tema de la evaluación, a mi me gustaría que cuando un funcionario de Hacienda me impone una multa yo pudiera puntuarle al salir y darle mala nota. No es cierto que la evaluación sea una condición de los servicios públicos. El control lo es, no la evaluación. Y menos la evaluación punitiva, que es lo que aquí estamos sufriendo. Lo que necesitamos en la universidad es menos evaluación y más formación contínua, y que nos dejen hacer con tranquilidad nuestro trabajo. Porque nuestro trabajo necesita de paz y tranqulidad para que la cabeza funcione, ya que es una labor intelectual. No necesitamos tener una espada de damocles encima amenazando cortarnos en dos. Así, con este ambiente, es imposible desarrollar una buena tarea docente e investigadora.
Respecto al concepto de la desexcelencia, me gustaría que leyeras nuestra entrada en el blog de amical para entender el alcance del movimiento al que nos hemos adherido:
http://opinioupc.wordpress.com/2014/09/22/adhesion-a-la-carta-de-la-desexcelencia/
Tomo prestado un extracto del artículo: “Lejos de querer significar un llamamiento a la mediocridad o la pereza, la desexcelencia invita a preocuparse por la calidad real y efectiva del trabajo en la universidad”. La desexcelencia se quiere apartar de estas medidas de puntos que dicen buscar la calidad pero que en realidad, como nosotros mismos podemos ver, consiguen lo contrario. La desexcelencia busca el compromiso personal e individual por ese objetivo que es la calidad. Creo que si te lees al completo el artículo entenderás el movimiento.
Consideramos que el sistema de evaluación actual está roto hasta el punto de no ser parcheable, hay que tirarlo a la basura entero y comenzar de cero. En eso parece que coincidimos contigo. No nos vemos impelidos por trabajar en un sistema de evaluación, pues consideramos que no es necesario. Además, no nos pagan por ello; ya hay unas personas que se encargan de esas tareas, y cobran bien por ello. Sí consideramos necesario, en cambio, un programa de formación contínua del profesorado, donde se nos provea de herramientas para poder desarrollar nuestra labor de manera adecuada. Claro que eso debería venir acompañado de una financiación adecuada. En el contexto actual de recortes incoherentes y de inversión en conceptos inadecuados se hace absolutamente imposible llevarlo a cabo.
Te invitamos a formar parte de esta asociación para luchar desde este rincón por una universidad mejor. También te invitamos, si quieres, a escribir algún artículo en nuestro blog, que está abierto a todo aquel que tenga algo que decir y lo quiera expresar. Estaríamos encantados de recibirte como asociado en Amical Universitària.

Finalmente, Francesc Robusté nos envió una respuesta mucho más detallada que reproducimos a continuación:

Benvolguts Amical Universitària,
Ja em faig gran i comparteixo moltes de les actituds que mostreu: desexcel.lència (com el “moviment slow” en la mobilitat, el menjar, el sexe tàntric…. com a resposta pendular i reacció visceral al “time is money” i a la velocitat i l’energia en tot), fer les coses bé i amb calma, desenvolupar la saviesa interior dels monjos medievals o budistes, tranquil·litat i bons aliments, ajudar a ser millors professors i ajudar a formar millor als estudiants i als professionals del demà…
Però crec que aquest canvi d’orientació té risc quan encara no tenim encarrilat l’orientació de l’excel·lència a la UPC (fins fa poc, més d’1/3 del PDI a temps complet de la UPC assolia menys de 3 PAR), quan podria interpretar-se com “excusa” per justificar actituds passives o infantils (en el sentit de “formar bones persones” més que demanar a professionals que responguin de forma professional a les responsabilitats raonables que se’ls encomani) i quan aquest “moviment” no és encara adoptat per altres universitats considerades “excel·lents” (cadascú que entengui el que vulgui per excel·lència… com deia Raimon “tu ja m’entens”).
Teniu raó quant a que és difícil avaluar persones reduint tot a un sistema de punts…. És molt més complex… hi ha molts matisos, escales de grisos…. Hi ha moltes dimensions, però definida una dimensió convé avaluar fins on s’assoleix en aquella dimensió (de forma quantitativa o qualitativa)…. Per què? Perquè venim d’un sistema poc orientat al servei, gairebé sospitós i perquè els sistema incorpora alta variabilitat en actituds, aptituds i resultats contrastables (malauradament és difícil mesurar la pau i saviesa interior). Dieu “la finalitat de l’associació és aconseguir que el servei públic que presta la Universitat sigui més eficaç i útil a la societat”: com es pot saber si el servei és més eficaç i útil si no és avaluant? Avaluant tot, no només la productivitat del PDI: moltes altres coses…..
Però que no costi més el farcit que la carn: avaluar un sistema complex amb persones és molt difícil…. i normalment major precisió i esforç en l’avaluació no necessàriament aporta millor qualitat al procés d’avaluació (de vegades “increasing precision may reduce accuracy”): recordo que fa 15 anys l’equip directiu de l’Escola de Camins ens vam sotmetre a un procés de qualitat EFMQ: no podíem “certificar” ni que es feien les classes (no ja be i seguint el temari, simplement que algun PDI hi anava a classe), com tampoc podem “demostrar” l’existència… els resultats de l’EFMQ van ser un desastre, però nosaltres (i els nostres estudiants, els empleadors i la resta de les escoles d’enginyeria civil d’Iberoamèrica) sabíem que anàvem pel bon camí… de vegades només calen pocs criteris clars i no val la pena entrar en matisos sempre discutibles. Per això a mi m’agraden més definir llindars mínims “assolibles per tothom” (descartant els outliers) que funcions d’utilitat (mapping entre un espai de moltes dimensions i unitats i un segment de la recta real) com puntuacions PAR, PAD, PATT, etc.
La teoria econòmica d’incentius i de gestió de recursos humans (“One minute manager”: one minute planning, one minute appraisal, one minute reprimand) demostra que penalitzant (o no admetent al sistema) qui no assoleix un llindar mínim i incentivant a qui assoleix més, es millora el sistema… També es difícil avaluar el coneixement dels estudiants sobre una matèria però els aprovem o suspenem (aquesta es la gran decisió; la resta són matisos) basats en una mostra de poques proves… L’ideal seria treballar amb els estudiants amb classes particulars, exercicis, reforços, ajuda psicològica, etc. de forma que tothom assoleixi un mínim de coneixements a final de curs… llavors no caldria fer exàmens i tothom estaria aprovat…. Les mentalitats saxones són més proclius a l’avaluació (de vegades fins i tor cruel) mentre que les mentalitats llatines són proclius a la compassió, els vincles “familiars” (família biològica, amistat, escola científica, etc.) i de confiança i el cafè per a tothom…. Clar que si dieu que hem de canviar-ho tot, us escoltaré amb atenció… però els experiments amb gasosa i, especialment si són posicionaments no contrastats o no seguits pel gruix de la comunitat internacional (la creació i transmissió de coneixements ha de guiar-se per pautes internacionals, perquè el coneixement no te fronteres).
Perfecte defensar la Universitat pública i el coneixement (i no la mercantilització de l’educació superior) però cal defensar també la qualitat i la recerca, sinó convertirem la Universitat en una extensió de l’ensenyament de secundària i batxillerat i deixarem de “crear” coneixement per a només “transmetre-ho” (amb el time-lag d’un parell de decennis)…. O tornarem als debats erudits sobre el sexe dels àngels i al “que inventen ellos”…. Jo m’he educat a la millor Universitat pública del món (la Universitat de Califòrnia a Berkeley) i els principis d’excel·lència són clars i bastant estandarditzats a nivell internacional….
El canvi de mentalitat que proposeu és profund, començar de nou, anar contra corrent, desexcel.lència quan encara no hem assolit una posició estable d’excel·lència a la UPC“fer recerca només quan és útil per la docència” (eufemisme de deixar en segon pla a la recerca, no per crear coneixement a nivell internacional sinó per aprendre més i ser millors professors, més savis, sense necessitat d’exterioritzar res)… ens abocarà a la universitat medieval pre-científica o fins i tot al plantejaments de l’ensenyament dels mestres grecs (exagero molt, però aquest seria la solució en el límit).
Benvingudes aquestes reflexions sobre les condicions de treball a la UPC, però que no serveixin d’excusa per “aturar la màquina” i anar enrere en posicions i percepció que ha costat tant de guanyar… El dia que una universitat (del país que sigui) que participi dels principis fundacionals d’Amical Universitària (alguns els comparteixo, l’anar en contra de l’excel·lència i de la recerca, no) sigui tant reconeguda com UC Berkeley (amb els seus pros i contres) a nivell internacional, demanaré donar-me d’alta de l’associació ipso-facto.
Francesc Robusté
Catedràtic de Transport

ETS Enginyers de Camins, Canals i Ports
PD1: “La investigació és indestriable de la docència i només té sentit quan hi repercuteix positivament”: no és cert…. Hi ha certa investigació que no es transmet, que és objecte de patent, de secret industrial o militar, etc.; o simplement queda internalitzada a nivell personal o procedimental i no es comunica. I molta investigació sofisticada dubtosament repercuteix “positivament” en la docència (classes avorrides per a estudiants descriptius, acostumats a les imatges més que a les formules i amb dèficits d’atenció importants), excepte per les conclusions…
PD2: “Actualmente estamos en un extremo donde la docencia se minusvalora y únicamente importa la investigación”; “minusvalora la docencia respecto de la investigación, incentiva el cortoplacismo en la investigación y reconvierte al colectivo PDI en comerciales de la UPC”: Això és normal en universitats orientades a la recerca. Fins fa poc, potser un decenni, l’IESE es vanagloriava que “nosaltres no inventem res en gestió empresarial…. ara, som els que millor t’ho expliquem”… Ja han canviat el xip per a mantenir els “rankings”, les regles de joc internacional… Docència i investigació són dos enfocaments complementaris, però això no vol dir que l’equilibri sigui el millor per la UPC…. És com homes i dones: l’equilibri és el millor si l’objectiu és formar famílies tradicionals estables orientades a la reproducció i la transmissió patrimonial…. Si els objectius són diferents, potser convé tenir més % d’una cosa que de l’altra… Per a algunes universitats (“docents”), el millor és focalitzar-se en la docència. Les universitats “equilibrades” fan un equilibri recerca-docència…. Les de primera divisió internacional es centren més en recerca… i la docència es millora amb recursos: contractant professors “docents” (grans comunicadors, grans formadors), contractant “teacher assistants”, etc. Per a mi és més important escoltar què em vol transmetre un Premi Nobel malgrat que parli fluixet o amb silencis, sigui tímid i no estructuri bé la xerrada, que escoltar algun comunicador que faci uns discurs ben estructurat, amb elements audiovisuals perfectes, to i imposta de veu…. però no sap del tema més que el que pugui saber algú intel·ligent que s’hagi preparat aquella classe… Per als estudiants de secundària, batxillerat i fins i tot de grau és més important el professor comunicador… a mesura que anem progressant a la universitat cap a assignatures de màster i doctorat, crec que és més convenient el professor investigador….
PD3: “Respecto de la calidad, ¿qué significa calidad? O sea, que la calidad tiene muchos perfiles, muchos aspectos. Y la calidad no se consigue evaluando al personal”. Efectivament, la qualitat té moltes arestes, com la intel·ligència… No es tracta d’avaluar al PDI a posteriori…. Es tracta de fer-ho a priori, abans d’entrar al “sistema”, coneixent les “regles de joc”…. A Estats Units i a moltes altres universitats apliquen el sistema de “tenure track”… sense contemplacions… començant amb la tesi doctoral (quantes tesis doctorals encara es defensen a la UPC que haurien de ser rebutjades o “canalitzades” durant el procés d’elaboració en els estàndards internacionals del mètode científic i de la creació de coneixement?). No és millor per a tothom adequar les seves aptituds i actituds a les que necessita el tipus d’universitat per la qual vol treballar? I no és millor que el “sistema” sigui estable i tingui les regles del joc clares i el propi sistema ajudi al PDI a millorar en la seva carrera professional? A partir d’aquí tot és més fàcil: si tenim PDI que han fet una bona tesi doctoral, podran dirigir bones tesis doctorals (amb estudiants bons) i si es demana que no es pot llegir una tesi doctoral si no s’ha acceptat un o dos articles SCI en revistes internacionals amb revisors, no cal fer res més per a llegir la tesi: quan la signi el professor director de la tesi, ja està “llegida” (ni tribunals que són una “desfilada militar” d’amics ni informes d’unitats bàsiques que no entenen del tema, ni res). Tot és més fàcil si la qualitat s’ha implantat des del començament…
PD4: “Consideramos que el método actual lo que ha hecho, precisamente, ha sido degradar la calidad de la universidad bajo un disfraz de seriedad y formalismo, apoyado por muchas fórmulas y mediciones estandarizadas”. D’acord quant a la disfressa (la “degradació” ja caldria demostrar-ho, no estic segur)…. Una de les possibilitats de “falsa planificació” que ensenyo als estudiants és aquesta, la pantalla de “Matrix”…
PD5: “Mercado de competencia entre universidades a nivel internacional, olvidando a los estudiantes locales y dejándolos en la cuneta, para competir por captar los estudiantes estrella Internacionales”. Si la UPC fos l’única universitat tècnica de l’Estat espanyol, estaria d’acord… Necessitem estudiants estrella internacionals pera a poder competir amb la mateixa matèria gris a nivell internacional (ja que mai podrem competir en recursos, sous, eficiència del sistema…). Però de que ens convinguin aquests estudiants internacionals bons a que “deixem a la cuneta als nostres estudiants locals”, hi ha un salt al buit… Els estudiants internacionals seleccionats (no els Erasmus que venen a Barcelona per altres motius lúdics i es troben amb la decepció de la UPC o de la dificultat dels estudis per voler gaudir del sol i de la platja) segurament s’encaminaran cap a tesis doctorals, mentre que el gruix dels estudiants locals voldran fer estudis de grau i màster… Tot és compatible….
PD6: “lluitem contra la concepció de la universitat com a fàbrica”: d’acord.
PD7: “No acceptem la utilització de indicadors per mesurar la eficàcia en funció d’un volum de producció, ni acceptem rànkings o classificacions de bons i dolents”; “les nostres tasques docents i investigadores no són mesurables en termes de punts” , “el sistema de evaluación actual está roto hasta el punto de no ser parcheable, hay que tirarlo a la basura entero y comenzar de cero”: aquesta és la base de la “teoria de la utilitat” (una funció que assigna un valor ordenable, entre un espai de molts atributs cadascun amb les seves unitats i un segment de la recta real)… han donat molts Premis Nobel d’Economia per temes relacionats amb la teoria de la utilitat (elecció d’alternatives, teoria de jocs, incentius), però us escoltem… com proposeu “avaluar”? Per a poder dir a algú que la feina que fa no és prou bona en quantitat i/o qualitat per determinats motius concrets… A un nen se’l pot corregir amb supervisió… però a un adult, amb un filtre inicial de qualificació i les “regles del joc” (i suport personalitzat, efectivament), ja n’hi hauria d’haver-hi prou…
PD8: “El sistema de evaluación no puede ser nunca punitivo sino un mecanismo de mejora”… “formación contínua del profesorado, donde se nos provea de herramientas para poder desarrollar nuestra labor de manera adecuada”: d’acord. El sistema no seria punitiu si hagués funcionat l’avaluació continua des de l’inici de la carrera acadèmica, l’elaboració de la tesi doctoral (cursos de doctorat formatius no només en coneixements, quan s’han fet, sinó en com fer recerca, com aplicar el mètode científic, com modelitzar, com extraure i comunicar “tesis”), etc. El PDI que es quedaria a la universitat ja compliria uns mínims d’aptitud i actituds vers la docència i la recerca i serien fàcilment assolibles els llindars mínims de l’avaluació continuada…
PD9: “Seguramente, en comparación, la UPC sea mejor que Berkeley, porque nosotros hacemos casi las mismas cosas con un presupuesto raquítico y a coste cero”: segurament…. però si diem això fora de la UPC tothom es posarà a riure… Som víctimes dels mitjans de comunicació, de la globalització, dels estàndards internacionals, de la “fama” mediàtica… Segur que hi ha una monja en algun convent de clausura d’algun lloc del món que canta millor que Madonna (no seria difícil), però qui s’atreveixi a dir-ho en públic serà víctima de la indiferència o el somriure cruel… Amb això podeu contribuir en positiu contactant amb totes les agències i mitjans que fan rankings universitaris que un bon indicador seria la productivitat unitària (com s’hagi definit) per milió de dòlars de pressupost de la universitat… I segur que la UPC, que pràcticament no sortim als rankings internacionals, avançaríem moltes posicions amb aquest indicador….

 

A modo de recapitulación

Agradecemos públicamente al profesor Robusté el esfuerzo que ha llevado a cabo para confeccionar una respuesta tan elaborada y detallada, y le agradecemos encarecidamente esa deferencia para con nosotros, pues hubiera sido más cómodo para él simplemente ignorarnos. Dejamos el debate abierto, por si alguno de nuestros lectores o asociados quiere participar en él.

 

 

¿Tongo electoral en la UPC?

Entre los objetivos prioritarios de Amical Universitària está velar por la transparencia en la gestión de la universidad; y convengamos que uno de los órganos democráticos que sirven para gestionar la universidad es el Claustro.

La entrada de hoy en nuestro blog quiere denunciar un defecto detectado en el proceso de votación del pasado jueves día 30 de Noviembre, en que hubo elecciones para cubrir vacantes en el Claustro UPC. Se trata de un defecto que en cualquier lugar mínimamente presentable cuestionaría el proceso y justificaría una impugnación, pues retrotrae a un pasado -no lejano- donde la participación se realizaba exclusivamente en función de intereses personales de matriz corporativa. Las sospechas de que la democracia en la UPC sea algo que pueda interpretarse adhoc no deberían ni insinuarse.

A las elecciones se presentaba un profesor compañero nuestro, miembro de la asociación Amical Universitària. Nos consta que un grupo numeroso de profesores de la UPC fueron a votar el jueves con la idea de depositar su confianza en esa persona. Hasta aquí, nada fuera de lo común. Pero hubo sorpresas.

La más escandalosa era que existía una única mesa, en un único centro, donde el PDI-A con vinculación permanente (sector al que pertenece la persona aludida) podía votarle. Los demás colegas no adscritos a esa escuela concreta, no pudieron votarle. Es decir, que muchos PDI-A llegamos a la mesa electoral de nuestros respectivos centros buscando afanosamente la papeleta de voto con el nombre de nuestro compañero. Aparecía la lista de su candidatura, pero no su nombre entre las opciones. De hecho, en la generalidad de centros de la UPC, excepto en uno, en las papeletas solamente figuraban dos opciones de voto, una lista con todos los ex-candidatos a rector, y otra con un solo nombre.

La siguiente sorpresa fue la ignorancia de esta desaparición insólita por parte de las mesas. Sorprendidos, preguntamos en cada mesa electoral y nos dijeron que ahí estaban “todas” las listas, y que desconocían que hubiera “otras” listas.

Entonces telefoneamos a nuestro compañero, que confirmó que tampoco su propio centro había tenido la suerte de ser ese selecto lugar donde cualquier profesor interesado de la UPC pudiera haberle votado.

Al final, desentrañamos el misterio de la elección fantasma. Resulta que el jueves 30-X-2014, todos los miembros de la UPC podían votar en dos mesas. Una mesa era la que tenían en su lugar de trabajo respectivo, ya fuera éste escuela o departamento. La otra mesa, única, exclusiva, estaba en la Facultad de Matemáticas y Estadística. Un profesor, de digamos Manresa, por poner un caso, que quería ejercer plenamente su derecho a participar en estas elecciones, tenía que votar en su escuela en Manresa, y, a continuación coger el tren, venir a Barcelona, hacer transbordo, llegar en metro hasta Pedralbes, atravesar la Diagonal, el Tram, y con el resuello desfalleciente, acercarse a la FME y ejercer su voto en las listas que allí estaban disponibles y completas.

Desde nuestro punto de vista, esta estrategia no se puede tolerar. En este sentido, nos atreveríamos a etiquetar la preparación de listas y mesas de las elecciones del 30-X-2014 en la UPC como una estafa electoral. Hay que mejorar la calidad democrática de nuestra universidad. Consideramos que el acceso a uno de los pocos órganos democráticos que tenemos, aún cuando haya sido enormemente mermado en atribuciones, aun cuando su carácter sea casi meramente consultivo, se debería tratar con exquisito rigor y con mayor seriedad.

Denunciamos, pues, este atropello, este abuso como mínimo administrativo, a la espera de conocer la opinión de nuestros lectores.

PD.

Por si no se ha adivinado, nuestro compañero no salió elegido, pero sí los que se presentaban en la lista de los ex-candidatos a rector. Curioso.

El miratge de la guineu

La il·lusió del coneixement, el plaer i l’estímul de saber (sapere aude), l’estima pel treball intel·lectual ben fet, haurien de caracteritzar la motivació del professor i investigador en tota circumstància, i a l’àmbit superior de la universitat encara més. És evident que l’objectiu final del ‘PDI’ ha de consistir en ensenyar estudiants (amb interaccions enriquidores) i investigar alhora, formar estudiants i contribuïr a augmentar la quantitat de coneixements científics existents: mitjançant la mateixa docència, la recerca básica i aplicada, la innovació, o la hibridació amb empreses tot perseguint objectius comercials, etc.

Vet aquí que la base no és comptar només amb persones amb la capacitat de transmetre i manegar dades objectives –i fins i tot rendibles–, sinò també, i sobre tot, comptar amb persones amb l’habilitat de reconduir cap a terceres parts –joves, majoritàriament– les ganes d’entendre, l’intenció d’aprendre, la necessitat d’instruir-se en l’esperit científic, la compulsió personal pel progrés de la raó comuna, de la ciència i de la societat.

Especialment a la universitat, la garantia de la dignitat atorgada al protagonista d’aquesta història, el professor o ‘PDI’, és indispensable per a copsar aquestes metes. Es requereixen unes “condicions de contorn” mínimes, fonamentals, àdhuc ètiques, sense les quals la funció universitària/recercaire queda mutilada.

A la universitat pública, en aquest sentit, els responsables o conductors semblen afàsics i inoperants. A la nostra universitat pública, els adminisitradors institucionals –quan més alta la jeraquia, més virulenta la manca– menyspreuen els professors universitaris anorreant-los en una confusió de categories inconnexes, asistemàtiques, anàrquiques, sobreexplotades, moltes alegals, quasi be totes infraremunerades, i moltes vegades dins una plètora d’entrebancs insalvables (exigència de publicacions, imposició de sexennis, etc.), i adornant l’entorn amb culs-de-sac abusius que fan irrisori qualsevol itinerari dit de “promoció”. Alerta, això és la norma entre el professorat, el clima que regna (amb excepcions). Encara més greu. El procès sembla empitjorar dia a dia; cada dia que passa resulta més alarment la manca de criteris, programes, objectius académics i científics, etc., hipotèticament proveïbles per les “autoritats” universitàries catalanes i espanyoles. Llevat, és clar, del que tothom veu, una obervança generalitzada i tàcita, escampada urbi et orbi: el seguiment del carril neoliberal –ni bo ni dolent– del sistema polític imperant, és dir, una via axamfranada i molt trillada que no demana cap afany de la barretina: consisteix en “dejarse llevar”…

Quins són els definidors actuals de la docència i la recerca? Com s’han de relacionar una amb l’altra? Hi ha la formulació d’un desideratum explícit, públic, en aquest sentit, per part dels nostres “conductors” o polítics? Fins i tot, delimitant docéncia, i delimitant recerca (que ja és molt delimitar), quin seria el seu objectiu respectiu? On són totes aquestes coses, si us plau? Llavors, d’on surten les exigències absurdes de l’excel·lència, la prepotència de les agències d’acreditació, les coloraines frívoles A, B, C, D…? (si la UPC vol fer diners com a divisa, llavors el joc de paraules més eloqüent ve de l’italià, i el proposo com a lema: «chi à è, e chi non à non è»)

Anem a jugar amb vocabulari tòxic: Com pot un “empleat” assolir els objectius de la “empresa” envers els seu “clients”, si no disposa d’una llista de finalitats expressada, palesa? Com és que algú s’atreveix a avaluar la tasca d’aquests infeliços?

Reflexions que faig perque algu pugui reproduïr-les, potser, algun cop, a la única plataforma de debat, i teòricament de decisió, de la nostra universitat que encara queda, el Claustre. Dic “teòricament” perque ja se sap que la “governança” pròpia del corrent actual universitari és fruit, també, de les retallades. En aquest cas, mentals. En comptes d’aplanar un xic la piràmide de decisions universitàries i fer-la en tot cas més rica en coordinacions i relacions internes, donc no: la llei, el contexte, l’opinió dels mitjans (manipulada), etc. han optat per aguditzar aquesta piramide, s’ha triat afilar-la, estirar cap amunt la punxa, deixar el vèrtex de decisions molt alt i en poques places superiors (en posicions polítiques hegemòniques inquietants, perque –s’ha dit– mai no declaren objectius, i a més, sovint, estafen a Hisenda); és a dir, tot plegat, s’afila el cim de l’organigrama de les decisions que afecten a la “revolució del coneixement”. Però no com s’afilarien les pupiles afinades de la llesta guineu, sino com s’estiren, ai, les orelles de l’ase.

José Manuel de la Puente

Resumen de la asamblea informativa en Náutica

Estuvimos esta misma semana en Náutica para presentar la asociación a un pequeño colectivo de profesores laborales. Esperamos que nuestro mensaje anime a alguno a apuntarse.

Una de las peticiones que nos hicieron fue que, además de tratar el tema del sistema de evaluación, hiciéramos también un análisis crítico sobre las agencias de calidad, ANECA y AQU. Desde aquí nos comprometemos a intentarlo, pero no decimos cuándo, porque preveemos que encontrar suficiente información será difícil. En el blog nos gusta hacer análisis críticos razonados si podemos disponder de los datos suficientes. Y eso no es siempre posible.

Adhesión a la carta de la desexcelencia

Uno de los próximos textos que teníamos preparados para el blog era una crítica a la excelencia, ese palabro que se ha puesto tan de moda. Pero parece ser que no somos los únicos que estamos en contra de esa corriente.

Nos hemos enterado a través del blog de Jordi Adell de una corriente que se origina en Francia que se enfrenta a la excelencia y propugnan un manifiesto pro desexcelencia.  El original lo podemos encontrar referenciado en dos blogs franceses, histoiresduniversites y sauvonsluniversite. LEER MÁS »

Recibe noticias del blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para recibir notificaciones de nuevas entradas el blog .

Videos

Defensem la dignitat del professorat